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Un placer...¿o no?

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  • Nil Bendicho
Actualitzada 07/08/2018 a les 09:47
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Por qué todas las películas tienen un final feliz? Tan solo por la manía taquillera de que matar a un personaje que provoca cierta empatía con el público, cuando al fin y al cabo, ese es el objetivo de un personaje, el público se va enfadado de la sala de cine y no va a volver. Esto tan solo es una mera suposición, ya que prácticamente no hay protagonistas muertos como para poderos demostrar dicho supuesto, de hecho, así que toda superproducción hollywoodense tendrá su happy ending para que el público taquillero se sienta reconfortado, tal vez terminen enamorados dos personajes que se odiaban, o uno salva al otro de una muerte trágica y segura en una situación imposible que tan solo puede pasar en un film de estas categorías, bien, pues esto se tiene que acabar. ¿Dónde queda la libertad para morir en una historia? La muerte en sí misma es una parte esencial de la vida, es real, sucede, coexisten de tal forma que una no puede ser concebida sin la otra, por lo tanto se puede plasmar en cualquier historia, en cualquier momento, es más, incluso se puede ver la muerte de forma positiva en el sentido de que si tú ves morir a ese personaje que te ha cautivado hasta tal punto que dejarías ir a tu amor platónico, incluso podrías llegar a desear morir, pero no solo morir, sino morir de una forma heroica y apropiada para alguien de tal clase. Maldita sea, nadie quiere morir en el techo de un tren por no agacharse lo suficiente al pasar por un túnel y darse semejante golpe en la cabeza que hará imposible volver a levantarla algún día. Si se muere, se muere bien, o no se muere.

Pues por lo que parece a los productores, a los peces gordos, es como si les diera miedo matar a los protagonistas de los guiones que les llegan, es más si llega un guion con el protagonista muerto, o se desecha para siempre, o se manda al guionista que resucite al personaje. Como si fuera posible resucitar, dicen que lo consiguió Jesucristo al tercer día, y yo en mi larga y próspera vida todavía no he conocido a nadie que lo haya hecho.

Imagino que os estáis preguntando ¿por qué os cuento todo esto? Tan solo pretendo hacer llegar un mensaje y este es que matar a alguien no está tan mal, pero maldita sea, matarlo en una historia escrita, no en la vida real, no me malinterpretéis. Yo llevo toda la vida siendo escritor, he dejado vivir a un sinfín de personajes, hombres, mujeres, niños, niñas, ancianos, ladrones, asesinos, políticos, he dejado vivir en mis historias a tipos que merecían morir, creedme, tan solo porque eran los dichosos protagonistas que la gente no quería ver morir, de verdad, cuando el autor te dice que 4 personas son las que se conocen calificativamente como el grupo de los buenos, y otras 4 personas son las que se conocen calificativamente como el grupo de los malos, aunque los buenos hagan mil y una fechorías seguirán siendo los buenos, y lo mismo pero a la inversa con los malos.

Os habéis librado de tal debate moral en este caso, porque aquí solo estoy yo, no hay buenos ni malos, tú decides si yo soy bueno o malo, no te diré qué soy para persuadirte, engañarte o influenciarte, ahora bien, si has llegado hasta aquí será que sientes cierta empatía conmigo, o con mi vida, o con mi muerte, o con todas a la vez. Bien, pues quiero dejarte claro, que no hago intenciones de morir, ni pretendo morir, es más, me gusta mi vida, obviamente podría ser mejor, pero me gusta mi vida, ayer salvé a un gatito de que lo atropellaran así que se podría decir que soy un minihéroe, aunque la semana pasada dejé morir a un pájaro que no podía volar, así que creo que con esto pierdo la condición de minihéroe y vuelvo a ser un humano más en un mundo dónde hay demasiados humanos.

Así que si hay demasiados humanos, ¿por qué debería seguir viviendo yo? La respuesta es clara y sencilla, porque quiero seguir viviendo y no hay nada ni nadie que me lo impida, a no ser que sin que yo lo sepa, haya alguien por encima mío que sea mi creador y yo no sea más que un burdo y banal personaje, eso me daría una limitación a la hora de seguir viviendo ya que no dependería totalmente de mí, sin embargo, si fuera así no me preocuparía en ningún momento, porque ya os he dicho anteriormente que todas las historias tienen final feliz, así que esta no sería distinta, tendría un final feliz, sino ¿qué sentido tendría?.

Tendría todo el sentido del mundo, y os diré por qué, porque yo soy un burdo y banal personaje, porque hay un ente supremo y omnipotente por encima mío que está decidiendo cada una de mis decisiones y controlando cada una de mis palabras, porque tú, lector, estás leyendo esto pensando en si voy a morir o no, y porque si pretendo concienciar a todos los humanos posibles de que los personajes pueden morir en sus historias aunque sean los protagonistas, es más, que pueden morir en sus historias aunque sean el único personaje en ésta, si pretendo concienciar sobre esta práctica debo morir, aunque yo no quiera morir, debo morir, así que lo que estáis leyendo no es una historia cualquiera, es más, no voy a permitir que ese ser ultra poderoso por encima mío me controle y acabe matándome él si es que quiere hacerlo, sino que voy a hacerlo yo mismo, porque soy dueño de mi vida, de mis decisiones, de mis actos, y esto no es más que una carta de suicidio para informaros de que por mucho que no quiera morir, hay un tipo por encima mío que me puede matar cuando quiera y no voy a dejar que lo consiga, así que considerad mi muerte un final feliz, ya que a la par que existe el derecho a la vida, existe el derecho a la muerte, y hoy mi felicidad reside en no morir en las manos de quién me quiere matar, y morir en las manos de quién más quiero, en las mías, así que tras el último punto que veáis en esta carta, dadme por muerto.

No os podéis imaginar lo duro que es matar a un personaje, pero, ¿y a uno mismo?

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